Alentá, no te desinfles.   Leave a comment

18 de agosto

“Así como sabéis de qué manera os exhortábamos, alentábamos e
implorábamos a cada uno de vosotros, como un padre lo haría con sus
propios hijos.” 1º Tesalonicenses 2:11

A Juampi le cuesta las cosas que hacemos comúnmente. El sencillo
acto de llevarse un vaso a la boca para calmar la sed, es para él un
esfuerzo sobrehumano. La sencillez de tomar una lapicera y escribir
sobre un papel, para él es un trabajo descomunal. Frente a esta
realidad, con Miriam estamos permanentemente alentando al gordito
para que no se frustre. Es fundamental motivarlo y sostenerlo para
que no se desaliente y continúe esforzándose y trabajando, aunque
los logros no lleguen.

El fin de semana estuve compartiendo la Palabra con unos hermanos de
la Iglesia Armenia de la calle Carabobo y por lo general, quien
ministra la Palabra es el encargado de alentar, sostener, educar y
apoyar al auditorio. Pero en el retiro del fin de semana, fui yo
quien salió más bendecido y alentado.

La Gracia de Dios se manifestó poderosa el fin de semana y en su
bondad, recibí más de lo que di. Fue maravilloso ver la mano de Dios
alentándome y sosteniéndome, en el abrazo fraternal de cada hermano,
en la sonrisa, en el cariño, en la manera que nos trataron durante
todo el retiro, en la manera que demostraban amor para Juampi, en
los mimos permanentes para Connie, en la contención, la ayuda y el
afecto para con Miriam y conmigo.

Es justo lo que Pablo les decía a los de Tesalónica. Alentarse como
lo haría un padre con su hijo, con la misma dedicación, con el mismo
sacrificio, con el mismo esmero. No es fácil, es cansador, pero
quien lo recibe, se siente muy bien.

Dios tiene estos oasis en su Iglesia de contención y amor, donde sin
importar quien seas, podés recibir una oleada de cariño y afecto.
Dios sabe lo que estás necesitando y tiene el antídoto preparado. Es
muy agradable recibir tanto afecto, pero ¿estás vos dispuesto a
darlo? Vos también sos parte de la iglesia de Cristo, sos parte de
la solución, sos un factor más de aliento para otros.

Hoy es tiempo de despertar, y entender que Dios nos ha llamado a vos
y a mi, para que seamos canales de bendición para otros. Para que en
estos días tan fríos y egoístas, podamos generar el calor del
aliento en quien tenemos cerca.

REFLEXIÓN – Alentá, no te desinfles.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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Publicado agosto 19, 2008 por Ricardo Paulo Javier en Devocional

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