Pertenecer tiene sus privilegios.   Leave a comment

28 de julio

“Si ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi pacto, serán mi propiedad exclusiva entre todas las naciones. Aunque toda la tierra me pertenece.” Éxodo 19:5

Durante mucho tiempo, los argentinos nos creímos los mejores del mundo, personas exitosas y triunfantes. Se notaba mucho esto sobre todo en el deporte. Nos creíamos superiores a los demás, y que solo
ganábamos por el peso de la camiseta. Pero una nota que salió hace poco en un diario deportivo, tiró por tierra esa idea.

Hace más de 15 años que Argentina no gana en football ninguna copa internacional, y sacando las medallas de oro que se consiguieron en las últimas olimpiadas en basket y football, o los triunfos de las leonas en hockey o el éxito de los pumas en el mundial de rugby, no hay demasiados triunfos a nivel mundial. Principalmente, en el football donde nos creíamos los mejores, es donde más se nota esta ausencia de éxito.

Hay otras naciones que son mucho más exitosas, ni que hablar del poderío de Brasil (aunque nos duela y moleste), o de otras naciones europeas. Nos gustaría poder festejar como ellos, y ser una nación especial, pero por nuestros errores y debilidades, estamos condenados a seguir en el pelotón de los que intentan pero no lo logran.

Israel tuvo la posibilidad de diferenciarse. Dios les ofreció algo que ninguna otra nación jamás podría tener. Les ofreció ser la única nación que fuera una propiedad exclusiva de Dios. La única condición que Dios les ponía era la obediencia. Pero lamentablemente, el pueblo de Israel se equivocó y vez tras vez desobedeció a Dios. Por lo que Dios los desechó. Fue muy paciente, les dio infinitas posibilidades de cambiar, tuvo misericordia y retuvo su castigo durante años, pero el pueblo se empecinó en desobedecer y tuvieron
su castigo.

Por eso Dios se buscó otro pueblo, una nación santa, un pueblo escogido, ya no de una misma nacionalidad. Dios ideó la Iglesia para que sea su “nación santa”, por eso, hoy podemos disfrutar de este
enorme privilegio. Vos y yo fuimos elegidos por Dios para formar parte de este pueblo maravilloso. Somos una nación de ganadores, porque Cristo ya venció. Somos una nación de exitosos, porque Cristo
es el mejor. Somos una nación sin igual, porque nuestro origen es divino.

Si sos parte de la Iglesia, pertenecés a la Nación de Dios.

REFLEXIÓN – Pertenecer tiene sus privilegios.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

Publicado julio 30, 2008 por Ricardo Paulo Javier en Devocional

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