Nueva Ley de libertad religiosa en España?

2008 Julio 4
by pauloarieu

Nueva Ley de libertad religiosa en España?

¿Nueva ley de libertad religiosa? (I)

Hace apenas unos días la vicepresidenta del gobierno anunció lo que venía dejándose caer desde bastante tiempo atrás: el actual gobierno español prepara un nuevo proyecto de ley de libertad religiosa que sustituya a la vigente normativa. Según palabras de la vicepresidenta, las razones para ese súbito interés en un tema que no parece que quite el sueño a muchos españoles son dos. La primera que hay que avanzar en la laicidad y, por lo tanto, retirar la religión de la vida pública; la segunda es que en los últimos años se ha producido un descubrimiento del derecho a la libertad de pensamiento, algo que no sucedía cuando se redactó la ley vigente.

No digo yo que necesariamente este nuevo barco del astillero de ideas de ZP llegue a puerto, pero, de entrada, hay que convenir en que es lo más posible. Dado que el tema no es de importancia baladí voy a intentar señalar en ésta y sucesivas entregas la naturaleza del proyecto, sus objetivos, su pertinencia y, finalmente, la configuración que, presumiblemente, va a tener.

De entrada hay que decir que las dos razones señaladas por la vicepresidenta del gobierno resultan muy difícil de sostener. La constitución española sigue un modelo de separación de iglesia-estado aconfesional, paccionado y no laicista. En otras palabras, no existe una religión oficial –a diferencia de lo sucedido en España durante la mayor parte de su Historia– pero sí se señala que el Estado colaborará con la iglesia católica – citada expresamente– y otras confesiones.

Semejante circunstancia permitió firmar los acuerdos con la Santa Sede de 1978 y los posteriores con judíos, evangélicos y musulmanes de 1992.

El modelo, muy similar al italiano, se aleja del modelo de separación de iglesia y estado norteamericano, pero todavía mucho más del laico francés. Pretender, por lo tanto, que la ley exige ir hacia un sistema laicista no sólo es que resulta discutible es que resulta abiertamente anticonstitucional.

Por supuesto, se puede señalar que el sistema actual no es el mejor y no seré yo quien lo niegue porque siempre estuve en contra del modelo y sostuve que las iglesias evangélicas no debían legitimarlo constituyendo un organismo como la FEREDE y firmando unos acuerdos. Sin embargo, lo cierto es que lo votaron todas las fuerzas parlamentarias desde el PCE y AP al PSOE y la UCD pasando por los nacionalistas y no recuerdo que nadie discrepara de ello.

Aún más, no guardo en la memoria que los evangélicos se arrojaran a la calle protestando por ese modelo y, desde luego, una buena parte de los mismos lo dio como óptimo cuando se firmaron los acuerdos de 1992 que entonces se anunciaron poco menos que como las tablas de la Torah entregadas en el Sinaí a Moisés y ahora parece que están colmados de defectos.

De todas formas, lo cierto es que para cambiar el ordenamiento vigente, en puridad, tendríamos que ir a una reforma constitucional que consagrara otro modelo –mejor o peor- y eso ni parece viable, ni creo que provoque grandes adhesiones ciudadanas ni da la impresión de que el gobierno actual esté por la labor de correr el riesgo.

La segunda razón por la que las afirmaciones de la vicepresidenta distan de sustentarse en la realidad –por decirlo de una manera rezumante de compasión cristiana– es porque quizá ella ha descubierto últimamente la libertad de pensamiento y conciencia, pero, al menos desde el s. XVI, ambas se hallan estrechamente entrelazadas con la libertad religiosa como sabe cualquier estudiante medianejo de derecho constitucional.

Así aparece en la Paz Augustana, en la Paz de Westfalia de 1648 y en una sucesión de textos legales y filosóficos que llegan hasta el s. XVIII en que la tradición se trunca por efecto de la revolución francesa y un laicismo coartador de la libertad religiosa se disfraza de defensor de la libertad de conciencia.

Así de entrada no parece, por lo tanto, que exista ningún motivo legal para realizar el cambio de rumbo anunciado por la vicepresidenta del gobierno e incluso debe subrayarse que éste –si va en la dirección anunciada– resultaría de dudosa constitucionalidad.

Cabe preguntarse, por lo tanto, cuáles son las verdaderas razones de ese proyecto y cuáles serán los resultados, pero de eso me ocuparé en una próxima entrega.

Continuará

César Vidal es escritor, historiador y teólogo

© C. Vidal, ProtestanteDigital.com ( España, 2008 ).

http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?r=231&a=2204

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  1. 2009 Abril 14
    savoranola Enlace permanente

    sr vidal.espada flamigera defensora de la dogmatica,no la cristiana sino exclusivamente la aguirrecatolica.(lo de aguirrecatolica viene de aguerrido)Si se pone a pensar y repasar los documentos,esta claro que el artº 16 de la constitucion se hizo en contra de la enciclica papal de 1965 sobre libertad religiosa como un drecho humano fundamental.
    No creo que sea incongruente y pueda hacerse con la constitucion vigente UNA NORMA DE AUTENTICA LIBERTAD DE CONCIENCIA Y ATEA,A LA PAR DE LAS RECONOCIDAS SOCIOLOGICAMENTE EN LA CONSTITUCION en el artº 16.
    y lo de la realidad sociologica es una farsa y lo de las convinciones religiosas es una patraña legal.atentamente.

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